viernes, febrero 13, 2015

CARNAVAL, EN ATIENZA


Atienza y su carnaval.

Villa que contó, cosa rara en población de semejante número de habitantes y de clérigos, digo esto ya que los clérigos fueron habitualmente y como antes refería los principales inductores a las prohibiciones a lo largo de los siglos, contó, decía, con toda una pléyade de personajes carnavalescos que yo ya no conocí, lógicamente.

Zarrón, vaquillas, vaquillón, diablo, hombre de paja, lili, máscaras, y por supuesto los tradicionales días de jueves lardero o jueves gordo, como se le denomina en algunas localidades. El jueves lardero sí que me llegó, en buena medida sesgado. Resultaba ser, dentro del carnaval, el día de los chiquillos en todas las localidades conocidas.

Desgraciadamente son contados los escritos sobre el carnaval de Atienza, y las personas de mayor edad apenas lo recuerdan, puesto que estos personajes, junto con el carnaval en aquella villa, desaparecieron del folclore local en torno a 1920-1930.

Sin embargo, todavía pude recoger testimonios de personas que hoy superan o superarían, los noventa años de edad, que no sólo lo recordaban, sino que en ocasiones tuvieron parte activa en la comparsa. El tío Francisco de la Fuente, que fue la última persona que salió como vaquillón, o el tío Mariano Castel, que fue el último "lili", sus hermanos actuaron como manda y mandadero.

La comparsa completa de los carnavales atencinos, comenzaba a aparecer el domingo de carnaval y todos se unían el martes.

El martes de carnaval, todos a una y desde diferentes puntos del pueblo, comenzaban a aparecer tras los sucesivos toques de cuerna que al inicio de la tarde alborotaban el pueblo, desde sus distintos lugares de partida. El vaquillón, precediendo a las vaquillas, desde el lugar conocido como Los Argollones, en lo más bajo del pueblo.

El zarrón, descendía desde las alturas de los cerros del castillo. El diablo, aparecía por las cercanías de Santa María del Valle. El hombre de paja, subía desde los arrabales de Portacaballos, y desde los de San Gil ascendía el lili, con sus comparsas, hasta la plaza Mayor. Zarrón, vaquillón, vaquillas, diablo y lili, con un estruendo de cascabeles, campanillas, cencerros y zumbas. La zumba es el más grande de los cencerros. Generalmente se les ponían a los bueyes y a las vacas viejas.



Cada uno de éstos personajes llevaba su propio atuendo. El vaquillón iba cubierto con una piel de vaca o toro, con una ristra de zumbas a la espalda. Sobre los hombros las amugas en cuya parte delantera se ataban los cuernos y en la trasera más cencerros. Representaba la fortaleza. Su atuendo era totalmente negro. Le seguían las vaquillas, cuatro o seis. Las vaquillas se cubrían con los castizos cobertores, rojos o verdes, que se utilizaban para aparejar a los animales. Las mismas amugas eran utilizadas para portar cuernos en la parte delantera y cencerros en la trasera, de menor envergadura, tanto los unos como los otros, de los que lleva el vaquillón.

El zarrón, cubierto con pieles de zorro, máscara también de piel de zorro, y cencerros a la cintura, habitualmente con una cachiporra en una de sus manos, y una vejiga inflada en la otra. El diablo, vestido de negro, sin cencerros, con cuernos de toro, y portando una caldera de pez en la que supuestamente debía de meter a los chiquillos malos, a quienes debía de hostigar con una horca que portaba en la otra mano. El hombre de paja, metido en un enorme saco recubierto de paja, al que acometían las vaquillas y del que se reían los chiquillos, y un personaje loco, gracioso e incluso simpático, el lili, que ofrecía higos secos colgados de una cuerda a una vara al canto de:

Al higuí, al higuí,
con la mano no,
con la boca sí.

El manda y el mandadero, con sus vejigas y una tralla, se encargaban de aporrear a quien utilizaba las manos.

La tralla era la vara con látigo de cuerda o cuero, con la que se azuzaba a los animales en tiempo de arada o trilla. El lili, el manda y el mandadero vestían el traje multicolor de los botargas….

Tomás Gismera Velasco

El texto completo lo tenéis aquí:  
   (El ayer y hoy del carnavalen las serranías de Atienza y Sigüenza. Cuadernos de Etnología de Guadalajara,núm. 36. Guadalajara 2004. Conferencia impartida con motivo del Carnaval, Salón de Actos de Caja de Guadalajara. Guadalajara, 14 de febrero de 2004).